Abandono tras la inauguración
Una inversión de 26 millones de euros ha permitido dotar a Valencia de un acceso de altura. Se trata de la nueva entrada por la avenida Cataluña, que sustituye al obsoleto scalextric del que sólo queda un adorno a modo de recuerdo de los materiales empleados en su construcción. La obra, inaugurada el 19 de junio de este año, presenta un estado de abandono difícil de entender por la corta vida de la infraestructura, y cuya explicación hay que buscarla en el debate político que rodea a la actuación.
Mientras que desde el Ministerio de Fomento defienden que la obra ya está entregada al Ayuntamiento, la autoridad municipal replica que no es así, si no que sólo se ha abierto al tráfico. Esto provoca que en la práctica no exista tan apenas mantenimiento por parte por los servicios del Consistorio, lo que ofrece numerosas estampas llamativas y tristes: desde maleza y malas hierbas en los alcorques hasta pintadas reivindicativas, por no hablar del color del agua, que ya no es azul, si no verde por la suciedad acumulada en el fondo de la fuente.
Las obras del nuevo acceso se prolongaron cinco años más allá de lo previsto, y siempre han estado rodeadas de polémica. Una de las cuestiones más enquistadas es la jardinería. De hecho, la Concejalía de Parques y Jardines se niega a recepcionar la obra en el estado actual, con algunas palmeras secas por falta de riego y con un arbolado poco acorde con el existente en la ciudad, como es el caso de los olivos. De hecho, se está preparando un informe para valorar la situación y pedir a Fomento que arregle los desperfectos como condiciónpara aceptar el traspaso de la obra. Esta cuestión burocrática, la recepción por parte del Ayuntamiento, es fundamental para realizar un mantenimiento adecuado, ya que formaría parte del inventario de bienes de la ciudad y legalmente se podría actuar.
Lo mismo sucede con la espectacular fuente de cien metros de diámetro, la más grande de Valencia. Un paseo por la zona permite ver cantidad de restos flotantes y hojarasca adornando el fondo, por no hablar de la tierra acumulada por el efecto del viento. La misma situación se produce en las papeleras, algunas sin bolsa y otras con residuos a punto de salirse.
Palmeras y pintadas
En el caso de las palmeras más pequeñas, situadas en la parte de la rotonda que da a la avenida de los Naranjos, algunas han muerto por la falta de riego. De hecho, uno de los puntos de enfrentamiento ha sido la procedencia de los ejemplares más grandes. Mientras que desde la Delegación de Gobierno siempre han defendido que se trata de unidades perfectamente sanos, el Ayuntamiento exige el certificado que acredita su procedencia y garantiza la ausencia del temido picudo rojo.
El nuevo acceso incluye zonas con bancos y jardines a las que se puede acceder a través de una pasarela de cristal que recorre el túnel. En varias zonas ya han aparecido pintadas, que incluso llegan a afectar al trencadís que reviste parte del recorrido.
LP