Antonio Ventura, de 47 años, natural de Zalamea de la Serena, aunque emeritense de adopción ya que lleva viviendo en la capital extremeña desde los 13 años, haya por 1973, confiesa sentirse integrado en esta ciudad desde hace muchos años, reconociendo tener un gran cariño por la misma a pesar de que le "repatean mucho algunos atavismos y complejos que tiene de toda la vida".
Propietario de unos locales de copas más antiguos de la ciudad, el Jazz, tiene mucho que decir sobre el ocio nocturno en la ciudad. Lo que muchos no sabrán es que la casa que alberga desde hace más de dos décadas lo que hoy conocemos como el Jazz, fue con anterioridad una "radio pirata" en su planta superior llamada "Radio Libélula".
Extremadura Al Día: Cuéntame, ¿Cómo fueron tus inicios? ¿Cómo surgió la idea de abrir el Jazz Bar?
Antonio Ventura: El Jazz ya te digo, conocimos la casa de esa forma (con la radio pirata) y como estábamos siempre subiendo y bajando sabíamos que el hombre que llevaba el anterior bar no le iba bien la cosa, ya que él lo había montado en plan amigos. Esa cosa utópica de la gente que monta un bar para los amigos. Los amigos van donde quieren. Y lo que no puedes pretender es vivir sólo de los amigos. "La hostelería nunca se me había hecho un oficio para mi. Yo de entrada soy muy tímido"
Me quedé unos meses parado en ese momento y con otro amigo le propusimos quedarnos con el bar. Y nos quedamos con él. Hace veinticinco años, nos costó tres millones de pesetas, que en aquella época era mucho dinero, entonces costaba un coche un millón de pesetas.
Lo cogimos temporalmente corque a mi la hostelería nunca se me había hecho un oficio para mi. Yo de entrada soy muy tímido, la gente borracha me pone un poco violenta y no era mi oficio. Pero lo vas alargando y alargando hasta que un día te paras y dices "esto ya, llevo tanto tiempo que ya si es mi oficio".
EAD: ¿Cuánto tiempo tiene el Jazz?
A.V.: Voy a hacer 24 años ahora en noviembre. Aunque yo solo llevo unos doce años. Mi socio se cansó de la noche y me quedé sólo con el bar.
EAD: Por tu bagaje en estas dos últimas décadas, ¿Qué diferencias encuentras en la marcha nocturna de Mérida desde hace dos décadas o una década a ahora?
A.V.: Ha cambiado mucho y hay muchos factores. Uno es que el "colegueo" que había entonces se ha acabado un poco. Ahora la gente exige más porque las copas son muy caras, el alcohol ha subido mucho, junto con el tabaco han sido de las cosas que más han subido porque nadie va a salir a la calle a manifestarse para que baje el whisky, sería absurdo, ¿no?, entonces se ha convertido en un artículo de lujo. Hoy tomarse una copa es un lujo.El colegueo que había entonces se ha acabado un poco"
Otra cosa que ha cambiado mucho la hostelería nocturna ha sido el botellón. Ese río de gente joven que había en los bares se fue al botellón. Yo no digo donde tiene cada uno que gastarse el dinero, además es una corriente con la que no se puede luchar y ahí está. Pero es cierto que hay menos bares y de menos calidad.
EAD: ¿Qué carencias crees que puede tener el ocio nocturno en la ciudad?
A.V.: A Mérida le faltan cosas. Para ser una ciudad con pretensiones turísticas le hace falta organizar un poco la noche. La noche y el día por su puesto. Hay una desproporción entre el precio y el servicio que se ofrece. El caso de los restaurantes por ejemplo es escandaloso. Y por la noche hay un problema que lo hay en todos los sitios que es combinar descanso con ocio.
Hay una desproporción entre el precio y el servicio que se ofrece"
Si en Mérida se ha planteado siempre la necesidad de que los turistas pasen más de una noche para que sea rentable realmente el turismo los bares son imprescindibles, son una parte del eslabón. Tenemos monumentos, sitios para pasear, la ciudad está muy bonita últimamente y limpia, y unos alrededores preciosos donde se puede ir pero las copas son muy importantes.
Tú sabes que cuando viene alguien de fuera o vas tú fuera se valora mucho. Un baremo de las ciudades son los bares. Es un poco la cara de la ciudad, ya que una ciudad sin buenos bares o sin bares divertidos la gente no la quiere.
Un baremo de las ciudades son los bares"
EAD: ¿Cuáles son los momentos del año que consideras que hay más trabajo? Y, ¿cuándo está todo más parado?, ahora que ya se ha acabado el verano.
A.V.: Indudablemente cuando más trabajo hay es con la locura de diciembre, ya que este mes es por demás. Entre el 15 de diciembre y el 6 de enero hay un volumen de trabajo que realmente sobrepasa las posibilidades dentro de lo que se puede ofrecer.
Ya se han perdido muchos bares y se juntan muchos factores. La gente no va tanto al botellón porque hace frío, sale gente que no sale nunca. Por ello esta es la fecha fuerte.
Respecto a cuando está todo más parado la cosa va por baches, pero el peor de todos es el verano. Éste se hace muy largo. Porque por ejemplo el parón de enero, acabas como quien dice trabajando la primera semana hasta el día de Reyes y después ya están aquí los carnavales. Y enero quieras o no quieras incluso te lo agradece el cuerpo que haya menos trabajo.
Pero en verano entre junio que acaba el curso y no sale nadie, julio y agosto que se va mucha gente de vacaciones y el Festival de Teatro que últimamente en Mérida no aporta nada a la ciudad, no hablo de calidad, pero el Festival de Teatro desde hace dos o tres ediciones ha desaparecido de la ciudad. Los Festivales en todos sitios están planteados para crearle expectativas a las ciudades, para que venga gente y vean también cosas de fuera y se modernice todo un poco.
El Festival de Teatro se ha convertido un poco en un núcleo cerrado del que no sale nadie. No se ve por la calle a los artistas, no hay nada en la calle que te recuerde que hay un Festival de Teatro y para colmo la mayor parte de las entradas se venden en "El Corte Inglés" cuando ni siquiera aquí lo tenemos. Y todo esto es por una serie de perjuicios de los directores, que piensan que esta ciudad es como muy hortera menospreciando claramente a la ciudad. Es un poco también ese perjuicio que hay un poco contra Mérida en Extremadura por ser la capital, cuando en algún sitio tenía que ser.
El Festival de Teatro se ha convertido un poco en un núcleo cerrado del que no sale nadie"
EAD: ¿Se podría decir que "ellos se lo guisan y ellos se lo comen?
A.V.: Si. La ciudad no participa para nada. El Festival de Teatro de Mérida se podría celebrar tranquilamente en el pueblo de al lado porque íbamos a tener la misma influencia.
Es cierto que los bares de al lado ven la afluencia pero la ciudad no lo vive.
EAD: Cambiando de tema, hace pocos días se ha demolido el edificio del DT, que era un lugar emblemático del ocio nocturno en Mérida de gente joven y no tan joven, ¿Qué sensaciones te produce esta demolición?
A.V.: Es el paso inevitable del tiempo. Me imagino que allí harán algo de lo que nos alegraremos. El DT ya no tenía sentido tampoco.
La demolición del DT es el paso inevitable del tiempo"
EAD: En los últimos años estaba de "capa caída" totalmente.
A.V.: Y estructuralmente era insostenible. Era una discoteca que todos sabemos que a las cuatro de la mañana olía fatal porque los servicios se atascaban continuamente.
Ahora se ha descubierto cuando la han estado tirando, que lo han tenido que hacer poco a poco, que había amianto en la construcción y no era nada sano y nunca paso nada.
Del DT, tengo un recuerdo de ese sitio. Cuando llegué a Mérida, el segundo día me llevó mi hermano al cine a ver "La cabaña del tío Tom", cuando era el cine Alcazaba, haya por 1973. A mí me sentó muy mal por ejemplo cuando quitaron el cine para poner la discoteca.
EAD: ¿Te parece bien que se vayan a construir allí pisos de lujo e incluso locales comerciales o te hubiera gustado que se hubiera regenerado y hubiera seguido siendo un sitio de ocio nocturno?
A.V.: No tengo yo muy claro que vaya a dejar de ser un sitio de ocio nocturno. Yo creo que se está hablando de locales comerciales para no asustar a los vecinos pero me parece que vamos a tener aparcamientos y discotecas, es una impresión mía.
EAD: Barriendo un poco para casa, ¿qué tipo de público acude al Jazz?
A.V.: El Jazz tiene un abanico muy amplio de gente. Desde por la tarde que vienen, no adolescentes pero si gente entre 18 o 20 años, que con la historia del Wi-Fi vienen con sus ordenadores y se pasan la tarde tomándose un "cafelito".
El grueso de los clientes del Jazz ha sido siempre gente de entre 20 y 30 años. Luego hay gente que viene de toda la vida, que ya tiene 60 años y siguen viniendo. Vienen menos porque esta gente no puede beber tanto y salen menos. Yo tengo clientes que cuando yo abrí el bar me parecía gente mayor y ahora los ves con 60 o 65 años, algunos se han jubilado y siguen viniendo al bar.
Hay mucha mezcla en el bar, cada momento tiene su gente.
EAD: ¿Puede que sea de los pocos lugares que a las personas les invita a repetir y que se arraiguen en ese sitio? Cuando ahora a la mayoría de la gente le da por una moda y va cambiando de bar en función de la misma.
A.V.: Una cosa que he tenido muy clara siempre es que yo he huido de la moda. Porque la moda por definición se acaba. Nunca he querido poner el bar de moda, de hecho la línea de música que yo llevo no es música de moda precisamente. Va cambiando. La gente piensa que yo pongo siempre la misma música pero no es cierto, lo que pasa que no se nota.
Huyo de las modas porque es pan para hoy y hambre para mañana. Hay otra gente que ofrece esa alternativa. El que quiera oír música electrónica tiene sus bares y el que quiera oír a Bisbal tiene sus bares también. Aquí ofrecemos otra cosa.
EAD: La calle Jhon Lennon cada vez tiene menos vida nocturna. Cuando siempre ha presumido de ser la calle del ocio nocturno. ¿Crees que es mejor para la ciudad que ese ocio se haya llevado al Foro y últimamente a la zona de Los Bodegones?
A.V.: Hay ya entramos en el conflicto. La calle Jhon Lennon ha sido una de las industrias que más gente ha traído a Mérida. Cuando funcionaba como era debido, Mérida tenía cierto caché como ciudad de copas y la gente venía aquí.
La calle Jhon Lennon cuando funcionaba como era debido, Mérida tenía cierto caché como ciudad de copas"
Cuando se cargaron la calle Jhon Lennon, que se la cargaron descaradamente, Mérida perdió su lugar y se la cargaron Cáceres y Badajoz. Y eso no lo vamos a recuperar nunca porque la zona de El Foro y Los Bodegones son sitios muy concretos. Son espacios muy determinados que no llegan a ser una zona. Tienen su gente que van y vienen pero no tienen fuerza como para traerte gente de fuera.
Ha desaparecido, pero hace unos años era muy corriente que gente de Madrid, de Sevilla, de Salamanca o Lisboa, venían a Mérida a pasar el fin de semana de copas. La gente se venía al Parador o a pensiones y pasaban el fin de semana tomando cañas y tomando copas, y pasaban un fin de semana de desenfreno, y era gente normal y corriente. Es cierto que la calle Jhon Lennon era una gran molestia pero también era una gran industria. Ahí habría que haber buscado una forma de conservar esa industria porque era un factor turístico en Mérida muy importante.
La calle Jhon Lennon era otra cosa. La gente venía de Almendralejo o de Badajoz haber que había, porque era un sitio que tenía mucha movilidad. Y era muy divertido, esa baza la ha perdido Mérida.
EAD: Pocos pubs y lugares de ocio nocturno ofrecen, a parte de los que es el servicio de copas, conciertos. ¿Desde cuándo los hacéis?, ¿Consideras qué es algo que también se debe ofrecer al cliente?
A.V.: Los conciertos se hacen regularmente desde hace unos doce años cuando yo me quede solo. Porque antes hacíamos alguna vez conciertos pero mi socio era muy refractario a eso. Pero los conciertos tienen un problema, que son deficitarios, son ruinosos.
Lo que pasa es que yo me hago un planteamiento. En lugar de andar poniendo anuncios en la prensa o en la radio, que no beneficia a nadie, hago conciertos. Poner un anuncio en la radio o en la prensa es muy caro, lo lee quien lo lee y lo oye quien lo oye. Sin embargo un concierto te da caché, hace que la gente se mueva, que vengan al bar a preguntar, y es más importante de lo que parece.
No es por marcarme ningún "pegote", pero este bar ha puesto a Mérida en el mapa de la música de toda España. Hace un año o dos años Extremadura era de los sitios con más locales con música en directo por habitante de España.
Aquí en Mérida, en ese momento, había conciertos regularmente aquí y casualmente los tenías en "El Bujío", "La Alcandoria", "La Tahona" y había también en El Foro y alguno más por ahí. Y eso, para una ciudad de 50.000 habitantes son muchos locales de música. Tú vas a Sevilla que tiene un millón de habitantes y te encuentras cinco locales con música en directo.
Hace uno o dos años Extremadura era de los sitios con más locales con música en directo por habitante"
EAD: ¿Cómo contactáis con los grupos? ¿Son ellos los que se ofrecen a veces a tocar o sois vosotros los que vais a ellos?
A.V.: Hay varias vías. Una es ahora por Internet. La gente busca, ve tu espacio y se ofrece. Lo normal es que la gente venga a verte y te traiga una maqueta y lo más normal todavía es que sea por referencias.
Es una cosa trabajosa y que da lata, pero hay que tener algún punto de referencia cuando te traen maquetas o cuando cuelgan en "Youtube" algún video, que es lo que más hacen los grupos ahora y tienes que verlo un poco porque si no te puedes encontrar con algún susto.
EAD: ¿Os habéis encontrado con algún susto en estos doce años?
A.V.: Si. La verdad que muchos no pero a uno los llegue a echar.
EAD: ¿Por qué eran muy malos?
A.V.: Eran dos guitarristas que venían de Cáceres, uno argentino y otro de Cádiz y cuando descansaron (en mitad del concierto), les dije "largaros" y me dijeron que "no", les dije que les pagaba la mitad y que no íbamos a reñir. Es la única vez que me ha pasado una cosa así.
Me he encontrado a veces con grupos que sonaban más fuerte de lo que yo me esperaba, que parece que llevaban una línea y te han mandado una maqueta de hace un año y ahora han ido cambiando de línea. Pero normalmente suele haber mucha calidad.
EAD: En doce años me imagino que por aquí habrá pasado gente que en unos años se ha hecho un poco más conocida, ¿no?
A.V.: Pues si. Por ejemplo, Gecko Turner, su canción de "Limón en la cabeza nació en este bar". Yesin Heredia, que es cubano que ahora es contrabajista de Diego "El Cigala". La primera vez que toco el se vino a Extremadura desde Cuba, aquí llegó a penas con veinte años.
También ha tocado Javier Vercher, que es un gran nombre en el jazz. A la gente que no le gusta el jazz no lo conoce pero es un genio el tío. Y últimamente la gran figura que hemos tenido fue Perico Sambeat. Él tenía un día perdido, estaba en Badajoz porque iban hacia Lisboa a grabar un disco y yo hice un esfuerzo económico y ellos lo hicieron también porque cobraron mucho menos de lo que suelen cobrar y el día seis de diciembre del año pasado tuvimos el gustazo de tenerlo aquí, ya que es uno de los mejores saxos latinos que hay ahora mismo.
EAD: ¿Cómo se presenta la nueva temporada de conciertos?
A.V.: Bien. Me han fallado dos grupos pero es algo que siempre pasa. Empezamos el jueves que viene con gente que ha estado aquí ya pero después vamos a apostar por gente nueva.
Esta temporada, de aquí a diciembre voy a traer a mucha gente de Madrid, por dejar descansar un poco a los de aquí. No por otra cosa, porque los de aquí son tan buenos o más.
Esta temporada, de aquí a diciembre voy a traer a mucha gente de Madrid, por dejar descansar un poco a los de aquí"
EAD: Cambiando otra vez de tema, esta pregunta tenía que hacértela antes de acabar la entrevista. Muchos hosteleros lo niegan y afirman que en los locales de copas de la ciudad y de las demás ciudades me imagino no se pone "garrafón", ¿Cómo podría acabarse con esta mala práctica?
A.V.: Es una práctica que roza el mito, pero yo juraría que existe. Y yo recuerdo que más de una vez a mi me lo han ofrecido. Lo que pasa que son de estas cosas que te la ofrecen de tal forma que no puedes decir que me lo han ofrecido. Hay gente sabe lo que está haciendo, no sabe lo que vende.
Yo tengo la sospecha pero no lo sé. Yo creo que hacen falta inspecciones de sanidad porque además es un absoluto agravio para la gente que no hacemos eso, que haya gente que está comprando alcohol a la tercera o la cuarta parte de lo que lo compras tú y encima lo venden más caro.
Porque juegan con la salud, es un fraude fiscal y un timo. Y hasta que un día no pase algo no se va a levantar la alarma. Se hecha de menos que alguien venga de vez en cuando y diga "Oiga, soy de Sanidad, meta usted en estos botecitos una prueba de esta botella, de esta y de esa". Eso se precinta y se analiza. Habría que hacerlo.
Si tuvieras que mirar en la Seguridad Social cuanta gente trabaja de noche no habría bares en este país"Es escandaloso también el nivel de trabajo que hay encubierto. Si tuvieras que mirar en la Seguridad Social cuanta gente trabaja de noche no habría bares en este país. Yo en mi caso, como si tengo dada de alta a la gente, también me siento agraviado porque la Seguridad Social es muy cara. En un bar pequeñito como este se pueden ir 1000 o 1500 euros al mes a la Seguridad Social. Es mucho dinero y otra gente eso se lo está guardando.
EAD: Por último, consideras que la oferta hostelera, de pubs, cafeterías y restaurantes, ¿es buena en la ciudad?
A.V.: Deja mucho que desear. Ha cambiado mucho. Mérida curiosamente es un sitio donde funcionan mejor los sitios alternativos, que están más en la onda, que los sitios, digamos normalitos.
Lo que es la restauración, bares de tapas y de cañas y demás hay un problema de relación precio calidad. Mérida es muy cara. Curiosamente es muy barato por ejemplo los desayunos, porque hay un gran volumen y hay mucha competencia. Pero en general, la gente que viene de fuera y se van a tomar cañas alucinan con los precios de Mérida. Los hosteleros se excusan diciendo que lo que ofrecen es calidad.
En los bares más emblemáticos del área del teatro romano te clavan sin sentimiento y el servicio es horrible. Eso da muy mala imagen a la ciudad. Yo creo que sería muy bueno que algún periódico local o alguna emisora se dedicase a hacer críticas de los lugares. No es mala idea, que alguien en una columna regularmente hiciera una crítica sincera, pero sin "mala leche".