Empiezo con la siguiente noticia aparecida
Pere Nicolau: «Hay que ser capaces de saber demoler los errores urbanísticos cometidos» » Local » Noticias » Ultimahora MallorcaPere Nicolau: «Hay que ser capaces de saber demoler los errores urbanísticos cometidos»
Ruiz Collado | Palma | 06/08/2010
El 50 aniversario del aeropuerto de Son Sant Joan, que ha pasado con más pena que gloria en la sociedad mallorquina, permitió ver en el aeropuerto el pasado día 29 de julio al «alma mater» del actual edificio terminal inaugurado en 1997, el arquitecto Pere Nicolau, que fue quien lo diseño. En una amplia conversación analiza cuestiones tales como las infraestructuras aeroportuarias, el planeamiento urbanístico, su amistad con Felipe González, el edificio de Gesa y otras cuestiones relacionadas con el desarrollo y ordenación del territorio y la política.
-¿Qué opina de las críticas que recibió en su día sobre cómo diseño el aeropuerto?
-Las críticas siempre las valoro positivamente, ya que en caso contrario no podría hacer arquitectura. Dije en su día que yo no hago el viento, simplemente puse las velas. Y el viento lo hace la sociedad mallorquina. Por el camino hubo personas a las que les gustó el proyecto y luego lo criticaron cuando no se podía parar. Aquí, hay una gran identificación con el aeropuerto y convierte a Mallorca en una isla aeroportuaria con una relación dialéctica muy especial con esta infraestructura. Decir que los ingenieros hicieron una previsión de futuro que al final se ha cumplido en Son Sant Joan, lo cual es todo un éxito. Pese a las críticas, el aeropuerto está catalogado por los expertos como uno de los mejores del mundo por su funcionalidad y efectividad en el ámbito turístico.
- Pasillos largos, falta de luz, ¿qué tiene que decir al respecto?
-A medida que se crece, es inevitable tener más pasillos. Esto se ve ahora en la T4 de Barajas o en la nueva terminal de Barcelona. Aquí ha sucedido una cosa muy curiosa, como es el hecho que debemos reconocer que nuestra sociedad quiere crecer y no crecer a la vez. Quiere crecer a la hora de recibir dividendos de los hoteles o tener trabajos y ventajas del progreso del turismo y, a la vez, le gustaría ir solo cuando va en tren o por la autopista. Esta dualidad siempre se ha decantado a favor del crecimiento. La sociedad mallorquina practica un poco la doble percepción, la de crecer y no crecer.
-¿Por qué ha cambiado tando el aeropuerto que usted diseño?
-Soy de la opinión general de que las ciudades y la arquitectura deberían crecer como un árbol. Son Sant Joan se ha quedado pequeño y los aeropuertos son edificios en continua transformación. Esta transformación puede hacerse bien o mal y en el caso de Palma está bien hecha. Cuando hicimos el edificio terminal teníamos el presupuesto ajustado y las ventanas tenían que ser pocas. Un edificio con ventanas es más caro y Son Sant Joan salió barato. 140 millones de euros, frente a los 6.000 millones que ha costado la T-4. Creo que el edificio que se hizo es el que se tenía que hacer con el prespuesto que había y se hizo sólo con un desvío del 5% en la cifra final del coste. El edificio se hizo de acuerdo con un presupuesto económico, la arquitectura está reconocida y estoy particularmente contento y orgulloso.
-¿Qué opina del desarrollo urbanístico que se ha hecho en Mallorca?
-El crecimiento en algunos casos ha sido malo, en otros ha sido bueno. Si comparamos con lo que se ha hecho en otras zonas españolas (Levante, por ejemplo), salimos bien parados. En esta isla se da el siguiente marco de actuación, como es que la derecha y la izquierda son proteccionistas, pero no llegan a los límites del GOB. La sociedad mallorquina quiere crecer, pero hay que hacerlo bien. Se tiene que valorar la intensidad edificatoria y ser capaces, al mismo tiempo, en demoler los errores urbanísticos cometidos. Hay que tener mentalidad abierta, seria y responsable y aprender de los errores. No se tienen que repetir las barbaridades que, sin duda, por falta de conomiento, interés o visión de futuro, se hicieron en años precedentes.
-¿Qué opinión le merece el Palacio de Congresos de Palma?
-Es un edificio de estructura, grande, cerca de la carretera y cuando acabe, quedará bien. Aparte, está bien ubicado.
-¿Se tiene que demoler el edificio de Gesa?
-Es un buen edificio y debe conservarse porque forma parte de la cultura arquitectónica. Es un edificio moderno hecho con una gran mesura y una excelente resolución arquitectónica. Estoy a favor de que se conserve y de que se le dé una importancia, ya que es un ejemplo de la buena arquitectura de la postguerra.
-¿Considera que la izquierda tiene miedo de afrontar nuevas infraesctruturas?
-Yo por los ejemplos que he vivido, puedo decir que no. Es muy difícil aquí hacer aquella línea divisoria que se hizo en las sociedades industriales de principios del siglo XX, como la izquierda igual a obreros y la derecha igual empresarios. Esto ya no es así. Hoy en día, el concepto de derecha e izquierda es muy diferente. La sociedad mallorquina empresarial se divide en dos: hoteleros y constructores. El poder político de derechas protege a los hoteleros, que no quieren más desarrollo y ponen limitaciones. Elemento a tener en cuenta porque en algunas cosas la derecha actual habría coincidido con esquemas de la izquierda de hace 50 años. Tampoco tenemos ahora una izquierda como en tiempos de Marx, sino una izquierda que valora más allá de los resultados puramente económicos.
-¿Y el plan de reconversión de la Platja de Palma?
-Se recogen tesis de hace más de diez años con las que más de uno se asustó, cuando dije que se tenían que demoler las cosas. La rectificación es importante y defiendo el principio de reversabilidad. La Platja de Palma la tendrá que arreglar la arquitectura, sin la arquitectura no se podrá arreglar. Aquí, hay solución. Los próximos cien años son de recuperación de Mallorca, porque lo que sucedido urbanísticamente aquí, ha pasado también en otras zonas turísticas.
-¿Cómo analiza el Estatut catalán?
-Es una cuestión muy poliédrica. La pregunta a hacerse es qué piensa la sociedad catalana. La sociedad catalana está convencida y orgullosa de ser española y catalana a la vez. España ha progresado gracias a las autonomías y esto es una victoria del nacionalismo. El hecho autonómico nos ha enriquecido y dado protagonismo a nivel europeo, pero también nos ha consolidado como Estado español.
-¿Le decepcionó la propuesta de Núñez y Navarro para la Fachada Marítima de Palma?
-Cuando me entére de que se quería instalar una zona residencial entre el Palacio de Congresos y el Baluarte del Príncipe, no me agradó desde el punto de vista arquitectónico y urbanístico. Se trata de una zona que tiene que ser pública. Es un enclave con vocación pública. No entendí el proyecto de Busquets de meter viviendas.
-¿Le satisface cómo ha evolucionado el Parc de la Mar?
-Es un gran ejemplo de cómo la ciudad quiere un proyecto. El grupo Zócalo, en el que participé, se siente muy satisfecho del trabajo que se hizo. Es un buen ejemplo de crecimiento urbanístico y de la sociedad actual. Es una obra de puro disfrute que no da resultados económico y que resalta, ante todo, La Seo.
´Dicen que el aeropuerto es faraónico, pero no te cuento lo que era la Seu cuando se hizo´ - Diario de Mallorca´Dicen que el aeropuerto es faraónico, pero no te cuento lo que era la Seu cuando se hizo´
"Lo único bueno de la crisis es que servirá para que la arquitectura pierda algo de su marcado elitismo"
8/8/2010 06:30
MAR FERRAGUT. PALMA. No debe haber ningún ciudadano de Palma que no haya puesto un pie en una obra del arquitecto Pere Nicolau Bover (Palma, 1971). Quien más quien menos se ha deleitado con la rehabilitación del Grand Hotel, que finalizó en 1993. Y prácticamente todos los palmesanos se han sentado en un banco del Parc de la Mar a disfrutar de las vistas, cuyo concurso ganó en 1978 junto al grupo Zócalo. Lo que es casi inevitable para nadie es pasar por el aeropuerto de Palma, infraestructura que acaba de cumplir 50 años y cuyo edificio terminal diseñó Nicolau en 1997.
– ¿Qué sintió en la celebración del 50 aniversario del aeropuerto?
– Es agradable porque el aeropuerto cambió la isla. Los que no somos jóvenes recordamos cuando lo normal era ir a Barcelona en barco y lo excepcional era ir en avión. Ahora es al revés. Esta circunstancia quiere decir que la isla deja de ser isla y es uno de los lugares mejor comunicados del mundo. El aniversario lo veo en este contexto: han sido 50 años que han cambiado la idiosincrasia de la isla. Bueno, en realidad han sido los mallorquines los que lo han hecho porque han cambiado el escenario donde vivimos. Ésa es la importancia que le doy a esta infraestructura, en la cual yo contribuí modestamente hace pocos años.
– ¿Qué dice un aeropuerto de una ciudad?
– Hice un artículo hace años sobre la ciudad aeroportuaria, concepto que creo que inventé hace 15 años y que ahora se emplea mucho. Es lo mismo que una ciudad portuaria. ¿Por qué existen? porque tienen un gran puerto y desarrollan toda una sociología y cultura vinculada a él, como sucedía aquí con el barrio de Santa Catalina, donde sus habitantes, los catalineros vinculados al puerto, eran un poco diferentes a la gente del resto de la ciudad. La tradición ligaba al puerto con la sociedad y la condicionaba tanto que creaba ciertas idiosincrasias en los grupos que vivían cerca de él, en los siglos XVIII y XIX. En el XX aparece el avión, y sigue en plena expansión. Se crean ciudades aeroportuarias. Palma –y por tanto, Mallorca, porque es una ciudad región– ha pasado de ser portuaria a aeroportuaria. Y esto tiene una traducción en la propia instalación. El aeropuerto nació como base militar y el primero, segundo y tercer director eran coroneles. Estas instalaciones al principio eran de estricta observancia. Según la ciudad se va transformando, se crea una interdependencia: la ciudad es aeroportuaria y el aeropuerto es cada vez más ciudad. Y esta imbricación entre lo que aporta Son Sant Joan a Palma y viceversa es lo que da a la infraestructura lo que antes no tenía. Los directores han ido perdiendo galones y ahora es un ingeniero aeronáutico y dentro de poco será un comercial. Y es que la parte comercial ha adquirido un peso muy importante, porque es de allí de donde AENA saca una parte grande de beneficios. Te darás cuenta por ejemplo que ahora en los aeropuertos cada vez es más difícil encontrar la puerta para subir al avión. Es como en los centros comerciales donde no se encuentra la puerta de salida, ¿por qué? Para que no salgas.
– ¿Está en contra entonces de lo que dijo el antropólogo Marc Augé, que definió el aeropuerto como el no-lugar?
– El aeropuerto es la ciudad y ésta es el aeropuerto ¿Cuál es su característica principal? Es una acera, un lugar de paso, donde hay comercios y nos sirve para ir de un sitio a otro. El aeropuerto es una acera especial, cubierta, ancha, por donde pasa una frecuencia de personas brutal. Cada día por Son Sant Joan pasan 150.000 personas, media Palma. Cada hora son 12.000 personas: ninguna acera de la ciudad tiene esta frecuencia de paso, ni aquí ni en Madrid. Y eso es lo que ha llamado la atención de los comerciales: son muchas personas y encima es población cautiva, porque los comercios son los que están allá. Este fenómeno provoca que con el paso de los años el aeropuerto se convierte en una infraestructura dependiente del contexto ciudadano. Ahora se valora mucho lo que pasa dentro del aeropuerto, sobre todo desde el punto de vista económico, pero también del social, porque los aeropuertos se han preocupado de dar un escenario propio a la gente que está esperando. Entre lo que cuesta ahora esperar, por los controles de seguridad y por los retrasos, la gente pasa muchas horas allí.
– ¿Qué siente un turista cuando baja del avión y pisa Son Sant Joan?
– Cuando un turista viene sabe que pasará por el aeropuerto, y por eso al diseñarlo pretendía, y creo que conseguí un buen resultado, dar una imagen relacionada con el turismo, no un aeropuerto de negocios. No quise un aeropuerto en el que pareciera que había que ir encorbatado, que hay muchos y muy buenos, en el mundo. Quería algo ligado a cosas de aquí, a pesar de que su gran tamaño hace difícil esta circunstancia. Pero algunos elementos, como la zona donde aparcan los autobuses, con tantas palmeras y una pineda muy agradable, y también la zona del solarium por ejemplo, están pensando para dar imagen de vacaciones.
– Al principio hubo voces que criticaron que el proyecto era sobredimensionado. El pasado mes de mayo se presentó una ampliación con el nuevo centro de conexiones de vuelo (´hub´), ¿el tiempo le ha dado la razón?
– Las críticas las respeto, sobre todo en lo que se refiere al aeropuerto, es normal, pasa con todos los aeropuertos. Pero la crítica respecto a las dimensiones, que era faraónico, decían, ahora se ha demostrado que no es así, e incluso se está ampliando. No es un mérito mío, yo ya lo dije en su momento: yo pongo velas al viento pero el viento no soy yo: es la sociedad mallorquina, es mérito suyo que crezca. Todos los aeropuertos del mundo están creciendo y siendo modificados.
– ¿El proyecto es conocido a nivel internacional?
– Son Sant Joan aparece en el libro The Modern Airport Terminal, de Brian Edwards, que es un catedrático de Edimburgo y experto en arquitectura aeroportuaria. Y está hecho de una manera que aborda muchos aspectos técnicos, pero es de arquitectura, no de ingeniería. Lo curioso del libro es que hace una selección a nivel mundial y lo agrupa en tres categorías. Entre los más grandes, que son los Major Internacional Airport, están Denver, Charles de Gaulle, Kuala Lumpur... Luego vienen los National Airport Terminal, más pequeños y entre estos está Stuttgart, Hamburgo, Colonia, Sevilla.... y Palma, trece en total. Y luego están los Regional Airport. La gran satisfacción mía como arquitecto es salir mencionado entre estos trece, en un libro publicado a nivel mundial, en EEUU, Canadá y Gran Bretaña.
– ¿Qué es lo que más destaca Edwards?
– Que se dio una buena solución para que el aeropuerto fuera turístico, se dio una buena respuesta a esta actividad singular. Edwards va recogiendo en distintas páginas varios aspectos del proyecto, sale mencionado varias veces. Y valora la distribución en planta y también la arquitectura. Para un arquitecto local, y después de la polémica que hubo es una gran satisfacción y verse en la lista de agradecimientos encima de arquitectos como Renzo Piano...
– Usted ha hecho varios proyectos de aeródromos... ¿cómo se enfrenta a una obra de este tipo?
– Evidentemente, el aeropuerto no es un chalet. Es muy complicado desde distintos puntos de vista. La arquitectura tiene algo que le distingue de las otras artes: el compromiso social, que viene definido en primer lugar por la economía, luego por controles administrativos, técnicos... Y desde este punto de vista un aeropuerto es la máxima complicación. En el caso de Son Sant Joan se obtuvo un buen resultado arquitectónico y también económico, ya que el presupuesto ya era barato y además esta obra sólo tuvo un 5% de desvío, que es muy poco. Hablamos de una obra que costó 140 millones y que ha sido rentable, algo que en esta época de crisis se valora. Los ingenieros que planificaron el aeropuerto e hicieron las cuentas tienen mucho mérito.
– ¿Hubo diferencias entre el proyecto que presentó inicialmente y el que se llevó a cabo?
– Se dejó de hacer el parque que acompañaba el proyecto, ¿por qué? porque la arquitectura es así. Pasa muchas veces: te encargan una cosa y cuando llega la parte poco rentable, no se hace.
– Y esa parte que ´no se hace´ siempre es la zona verde, el parque, ¿no?
– Sí, siempre. En Son Sant Joan ahora es un aparcamiento y lo llenarán de edificios.
– ¿Qué opina del Palacio de Congresos?
– Creo que tenemos que esperar a verlo acabado. El arquitecto tiene mucho prestigio. Hubo un concurso y ganó un buen proyecto. En estructura los edificios no hacen planta. Estoy seguro de que será un buen edificio. Pero estoy en contra de lo que dice Patxi Mangado [arquitecto del Palacio de Congresos] respecto al edificio Gesa. Yo no lo conozco, pero sé que es un buen arquitecto y no entiendo que no haya tenido en cuenta este edificio, que es excelente. Él lo ha ninguneado y creo que es un error. El edificio merece ser salvado por muchos motivos.
– ¿Gesa es un caso de arquitectura incomprendida?
– Yo creo que es un edificio que gusta y ha gustado desde siempre. Ha habido opiniones que lo han criticado, y muchas vienen de fuera de Mallorca, por parte de personas que valoran poco a los arquitectos de Mallorca. Como le pasó a Pep Ferragut, autor del edificio Gesa. Nosotros tenemos que reaccionar contra esta actitud de la gente de fuera.
– Pero a veces parece que los arquitectos viven en una realidad y los ciudadanos de a pie en otra, y estos no siempre entienden lo que hacen los profesionales.
– Esto es normal. Y es culpa de los propios arquitectos. Somos una profesión con una marcada raíz elitista. Y creo que la única cosa buena de esta crisis será que se perderá algo de ese elitismo. Nosotros nos debemos a la sociedad. Esto es como las películas, que tienen que gustar. Si una película dicen que ´es muy buena pero no gusta a nadie´, entonces es que no es tan buena. Los edificios también han de gustar. Aunque en cultura es cierto, que cuanto más aprendes de las cosas y más estudias, más criterios tienes. Por eso la valoración de las personas muy documentadas en arquitectura, se ha de tener muy en cuenta. Y eso no significa despreciar las opiniones del pueblo. En el caso de Gesa, estoy convencido de que al pueblo le gusta.
– Se ha convocado un concurso de ideas para determinar para qué puede servir este edificio, ¿usted qué metería?
– Mira, un ejemplo, creo que una parte positiva de que la gente no vaya a misa es que si siguiera yendo tanta gente o fuera más que nunca, a la Seu ya le hubieran puesto aire acondicionado. El hecho de que pierda uso es un aliado de la arquitectura. No pensemos en llenarlo mucho. No se trata de darle una utilización, se trata de valorarlo como edificio como valoramos a la Seu, en la que nadie se plantearía decir ´vamos a poner un piso más porque cabe poca gente´. Se le diría, ´oye, no es necesario y además la vamos a estropear´. La Seu es bonita porque sí y cumple muy bien la misión espiritual para la que fue creada. Y dicen que el aeropuerto es faraónico, pero no te digo lo que era la Seu cuando se hizo, para las pocas personas que había aquí. Se hizo invocando una idea que no es racional, la religión, y hoy es un edificio que tiene poca utilización y sigue siendo un gran ejercicio de arquitectura. Te pongo este ejemplo porque en Gesa el problema no es qué metemos, sino que sepamos conservarlo tanto por fuera como por dentro. A nadie se le ocurriría poner una puerta y hacer una nevera dentro de una escultura, pero cuando hablamos de arquitectura siempre hay alguien a quien se le ocurre añadir dos cuartos de baños más.
– ¿Hay salvación para la Platja de Palma?
– Estoy convencido de que nuestra cultura es reparadora. Está admitido entre nosotros el arrepentimiento y la penitencia. Tenemos unas culpas que purgar y un arrepentimiento y una penitencia. Ahora estamos en etapa de arrepentimiento con la Platja de Palma. Hace 20 años nadie pensaba que algo se podría derribar. Si una playa desaparecía por los edificios, nadie pensaba que no era para siempre. Hay solución: tirar estos edificios. Algunos no tienen arreglo y no hay más solución que tirarlo y hacer otro bonito o dejarlo como un espacio libre. La solución siempre será arquitectónica, pero requiere una gestión muy potente y las fuerzas políticas en este caso se han comprometido a que lo sea y les deseo el máximo éxito. Espero que Nájera sea capaz de hacer lo mismo que hizo con el hostal Ditos en Cas Català, que lo derribó. Yo vi el antes y el después, y ahora cuando uno pasa por allá disfruta de Cas Català. Las cosas tienen arreglo si se actúa con decisión. A Nájera y a su equipo les recomiendo que sean valientes.
– ¿Sobrevivirá algún arquitecto a la crisis?
– Hemos vivido una época de desbordamiento en todos los aspectos. Cuando yo acabé la carrera éramos 40, ahora son mil. Hay mucha gente que se ha dedicado al crecimiento de la construcción y ésta tenía un límite, luego ha estado el fenómeno de las hipotecas, la modificación de la ley del suelo... todo ha producido la famosa burbuja y ahora se ha pinchado. Entiendo la pregunta en el sentido, ¿se volverá a hinchar la burbuja? Yo creo que no, vamos a una situación mejor para los profesionales de la arquitectura y la construcción en general pero no volveremos a los tiempos pasados y yo sinceramente estoy satisfecho de que esos tiempos no vuelvan, igual que lo estaré cuando salgamos de la situación actual porque hay muy poca actividad.
– Hoy muchos arquitectos ya salen de la carrera ´especializados´ en diseñar proyectos para presentarlos a concursos, ¿esto es bueno o es malo?
– Cuando mi hija Mariona estaba en cuarto de arquitectura nos presentamos juntos al concurso de Can Oleo y lo ganamos, pero no nos presentamos a los concursos sistemáticamente. Los concursos son como una especie de lotería y aunque ahora es más fácil participar que antes, porque se hace informáticamente, no hay maquetas... la verdad es que llevan un determinado trabajo y en realidad es difícil ganar un concurso. Es una solución transitoria, los que no ganan al final también han de pagar los sueldos cada mes. ¿A qué se van a dedicar los profesionales jóvenes? Necesitan fórmulas novedosas que yo ya he visto en América. Se dedican a hacer un edificio buscando financiación, algo pequeño, y luego lo venden y ganan una plusvalía. Además así pueden hacer la arquitectura que quieran.
– ¿El arquitecto debe convertirse en promotor?
– En pequeño empresario. No es un empresario al uso. Hacer una casa a su gusto, buscar la financiación, y venderla. Por otro lado, estamos en el momento de las reformas y las demoliciones. Si lo de la Platja de Palma va bien, y yo creo que sí, pues esto es algo que se ha hecho en muchos sitios y ha funcionado, como Barcelona, NY... pues luego lo veremos hacer en otros sitios de la isla. Yo creo que esto solo acaba de empezar y puede durar cien años. Me atrevo a decir que de aquí cien años esta isla estará mejor que ahora.
Una nueva Palma crece detrás de la fachada marítima
La reurbanización de la zona permitirá usos residenciales, oficinas y hoteles y conectará la Soledad con la frente marítimo
Las obras de reurbanización del Nuevo Levante que ejecutan en la actualidad cuatro constructoras (UTE Acciona Infraestructuras Roig Obras y Servicios, UTE Dragados COEX, Melchor Mascaró y UTE Ferrovial-Agroman Centro de Montajes), bajo la supervisión de la Empresa Municipal de Obras y Proyectos Urbanos (EMOP) continúan avanzando con la previsión de que el 2011 toda esta zona, que hasta recientemente estaba aislada, que quede transformada. Los cambios en el Nuevo Levante, que integrará usos residenciales con espacio para oficinas, comercios, despachos y hoteles, permitirán mejorar la barriada de la Soledad y el Polígono de Levante, ya que facilitarán su conexión con el mar y la ciudad. Estas obras dotan las calles que se reurbanizan con infraestructuras de futuro, como tuberías de grandes dimensiones, redes de telecomunicaciones y electricidad, aceras anchas y espacio para aparcamientos.
El proyecto ha incluido la instalación de casi 700 metros de una tubería de grandes dimensiones que podrá drenar un caudal superior a los 15.000 litros por segundo. Esta red de alcantarillado, que tiene como punto final el torrente de na Bàrbara, discurre por nuevas calles de Bogotá y de Caracas y la parte norte de la vía Brotad con el objetivo de mejorar el drenaje de agua pluvial de la zona de Reyes Católicos y Pere Garau. Además, tareas han supuesto el desvío más de 500 metros del torrente de na Bàrbara. La anchura actual es de 10,5 metros.
En cuanto a la apertura de nuevos viales, la calle Brotad ha ganado 165 metros entre la avenida de México y la vía litoral. También se han reurbanizado 288 metros de vía ya existente. Asimismo, se han creado 306 metros nuevos en nueva calle de Bogotá, mientras que la calle de Caracas ha ganado 331 metros lineales. Se han reurbanizado hasta ahora 184 metros. Por otra parte, las obras prevén restaurar el molino catalogado de Can Palou ubicado en la calle de Caracas.
Además, se han reurbanizado 704 metros de la calle de México y 354 metros del de Puerto Rico. Las tareas también planean que la vía de Joan Maragall gane 733 metros. En estos momentos quedan por reurbanizar 333 metros en las inmediaciones del Palacio de Congresos. También se ha previsto recolocar a los 540 metros de Joan Margall entre Azaña y Avenidas y que en la calle Ciudad de Queretano se añadan 45 metros y se reorganicen 1993.
Aparte de todo esto, las obras prevén asimismo la creación de 4,2 kilómetros de carril bici. Así, el nuevo tramo conectará con el existente de la vía litoral y con el que transcurre por Ciudad de Queretano y conecta con la calle de Balmes. Si todo marcha como se ha ideado, a final de año se podrá disfrutar de dos kilómetros de carril para bicicletas (los de las vías México, Caracas y Bogotá).
La reurbanización transformará el frente marítimo con actuaciones como el Palacio de Congresos y el corredor del mar. La apertura de las nuevas calles conectarán una zona hasta ahora aislada con el frente marítimo y con el centro de Palma y, además, se dotará este nuevo barrio de infraestructuras de futuro que estructurarán un lugar de 43 hectáreas.
"Hay que terminar el palacio"
El portavoz del Bloc en el Ayuntamiento de Palma, Eberhard Grosske, remarcó ayer que no finalizar la construcción del Palacio de Congresos sería una "catástrofe económica y urbanística" y añadió que se tendrán que pedir las "indemnizaciones necesarias", en caso de que los servicios jurídicos y técnicos del Consistorio lo aconsejen, si la empresa concesionaria de la infraestructura, el Grupo Barceló, no "afronta su responsabilidad" en la obra. En declaraciones a los periodistas, Grosske destacó que el Palacio de Congresos es un equipamiento para la ciudad que "hay que acabar" y que no hacerlo "sería absurdo". Precisamente la semana pasada el Ayuntamiento se posicionó sobre el tema diciendo que las administraciones competentes (Corte y Gobierno) "habían cumplido al pie de la letra" su compromiso de aportar 30 millones de euros a la infraestructura, por la que que la "resto de obligaciones" a la hora de financiar los 90 millones restantes del coste total de la actuación corresponden a la concesionaria.
dBalears.cat :: Una nova Palma creix darrere la façana marítima
Crónica de la evolución urbana de Palma
Se considera la ciudad romana fundada hacia el 123 aC como la cuna de la ciudad de Palma. Su diseño fue igual al de otras fundaciones romanes de la época, las cuales se configuraban a partir de dos ejes en cruz. Para el caso de Palma, las calles de San Roque y el del Estudio General Luliano corresponderían a estos dos ejes principales a partir de los cuales se desarrollaría un entramado de calles en forma de parrilla. Las dimensiones de esta ciudad corresponderían actual barrio de la Almudaina.
Palma permanecería con las dimensiones romana hasta el siglo XI, momento en que se canalizó el agua proveniente de una fuente situada a unos seis kilómetros de la ciudad, cerca de donde hoy se encuentra la Universidad de las Illes Balears. Esta canalización se hizo mediante una acequia (la acequia de la Vila), que llegaba a la ciudad por su parte más alta (la actual calle de San Miguel) y terminaba en el palacio de los visires (palacio de la Almudaina). Desde esta acequia principal salían ramales laterales, los cuales se encargaban de repartir el agua por las diferentes zonas de la ciudad. Fue precisamente esta extensa red hidráulica lo que condicionó decisivamente la morfología urbana de la Madina Mayurqa, la que se expandió más allá de los límites de la ciudad romana y dio lugar al gran recinto amurallado, base de la Palma histórica actual.
Salvo en el caso excepcional del barrio de Santa Catalina, ubicado en el camino de Portopí, del siglo XII hasta el siglo XX, las actuaciones urbanísticas se centraron en el interior de los muros de la ciudad. A finales del siglo XIX, coincidiendo con un fuerte empuje demográfica y industrializadora, se aprobó el derribo de las murallas de Palma (1895). Esta aprobación, al mismo tiempo, exigía que antes de hacer efectivo el derribo había redactar un proyecto general de ensanche que ordenara urbanísticamente la ciudad extramuros. En 1896, el Ayuntamiento de Palma convocó el concurso elige el proyecto del ingeniero Bernat Calvet Girona. Calvet articuló el ensanche en forma de gran corona circular que abarcaba todo el contorno de la ciudad antigua, desde el Jonquet hasta el Molinar. A pesar del antecedente inmediato del antiguo barrio extramuros de Santa Catalina, que había mostrado un fuerte empuje urbanizadora a partir de una ordenación del territorio mediante cuadrículas-el mismo sistema empleado por urbanistas como Cerdà en Barcelona, o Castro en Madrid-Calvet propuso un trazado inspirado en el Plan Haussmann de París, el cual se configuraba a partir de una red de vías radiales-las principales de las que no serían sino los antiguos trazados de los caminos que se comunicaban con las diferentes villas de la Part Forana- y de ronda que, según el ingeniero, se adaptaba mejor a la morfología urbana del centro histórico.
Por otra parte, Calvet, a pesar de ser consciente de que más pronto o más tarde debería intervenir en la ciudad histórica, no proyectó ninguna actuación. Esta hecho propició que a lo largo de la segunda década del siglo XX arquitectos como Jaume Alenyà, Francesc Roca o Gaspar Bennàzar, presentaran anteproyectos y proyectos con la finalidad de dar respuesta a los problemas que se iban agravando el centro histórico de Palma, especialmente las cuestiones referidas al tráfico y las vías de comunicación.
El Plan Calvet ejecutó muy lentamente-en 1940 una parte importante del ensanche estaba todavía sin urbanizar-, hasta el punto que en 1941, el arquitecto Gabriel Alomar Esteve en tuvo que hacer una revisión. La Palma actual es deudora del Plan Calvet, pues ha marcado las sucesivas actuaciones urbanizadoras de la historia contemporánea de nuestra ciudad.
Por encargo del Ayuntamiento de Palma, en 1916, Gaspar Bennàzar redactó un Plan general de reforma de Palma que, aunque se aprobó en 1917, no se llegó a llevar a cabo. Fruto de este, sin embargo, la iniciativa privada proyectó la Ciudad Jardín (1921), el Coll d'en Rabassa, concebida como balneario o garden-city, siguiendo los planteamientos surgidos de Inglaterra. Unos años más tarde, sería el anticuario ibicenco Josep Costa i Ferrer el promotor de San Antonio de la Playa, en Can Pastilla.
En 1940, el Ayuntamiento de Palma convocó un concurso a nivel estatal para la redacción de un Plan de ordenación urbana de Palma. Fue Gabriel Alomar Esteve quien lo ganó. La reforma del Plan Alomar se canalizaba a partir de doce actuaciones parciales, todas encaminadas a resolver cuestiones estéticas, higiénicas y, sobre todo, de circulación y comunicación. La piedra angular del proyecto consistía en ampliar vías existentes, y hacer otras nuevas, las que debían prolongar dentro de la ciudad histórica y debían confluir en un centro articulador los alrededores de la plaza Mayor. A pesar de que el ensanche Alomar mantuvo la estructura viaria de Calvet, introdujo dos nuevas vías y capitales para el tráfico de la ciudad: la vía de cintura y el paseo marítimo.
La ejecución del proyecto de reforma número 1 del Plan Alomar supuso la creación de la avenida de Jaume III. También se llevaron a cabo algunas reformas más, como la número 12, en el entorno de Can Verí, pero las actuaciones proyectadas para Alomar en la ciudad antigua no se ejecutaron en su totalidad. Hay que decir que Alomar respetaba las zonas monumentales de Palma, aunque no consideraba la ciudad histórica como una zona unitaria desde el punto de vista arqueológico y de protección. Este hecho provocó la protesta de algunos sectores o bien incrementó la sensibilización hacia la conservación patrimonial urbana.
La fuerte empuje urbanizadora de Palma, la que reclamaba constantemente más solares para construir, traspasó el anillo de la vía de cintura como límite urbano. Este hecho provocó que se tuviera que revisar el Plan Alomar, por lo que en 1963 los técnicos municipales redactaron un Plan general de ordenación urbana, el cual se prolongaba hacia la playa de Palma y Cala Mayor. Diez años más tarde se volvió a tener la necesidad de corregir las deficiencias del Plan de 1963. Esta revisión supuso la redacción de un nuevo plan urbanístico conocido como el Plan Ribas Piera, pues lo hizo el catedrático de urbanística Manuel Ribas Piera. Este nuevo plan daba respuesta al boom turístico que ocurrió durante aquellos años, fenómeno que había desbordado la expansión urbana y roto todos los pronósticos.
El Plan Ribas Piera vigor hasta 1985, momento en que se aprobó el nuevo Plan general de ordenación urbana-el PGOU-, redactado por un equipo de técnicos dirigidos por Manuel Cabellos. Según Miquel Seguí Aznar, este plan "se fundamentaba en una reducción del crecimiento de la ciudad y las dimensiones de los edificios, y también en una distribución homogénea de los equipamientos y servicios". En este nuevo plan se pone especial cuidado en tomar medidas de conservación y rehabilitación de la ciudad antigua incorporando diversos planes especiales-PERI-a zonas concretas de Palma como el Puig de Sant Pere, la Calatrava, la Alfarería ... Estas medidas han permitido conservar mejor el patrimonio histórico-de la ciudad, aunque, a veces, no se hayan podido evitar la desaparición o la modificación de importantes piezas arquitectónicas como fueron el teatro Balear, el edificio Luis Segura, casas de raíz gótica ... Es por eso que actualmente el Ayuntamiento de Palma prepara una revisión del PGOU, para dar mejores respuestas a las necesidades actuales.
* Cronista oficial de Palma.
Crónica de la evolución urbana de Palma - Diario de Mallorca
http://imaginapalma.com/lang/es/02/1...-de-la-ciutat/
Última edición por daniel_mallorca fecha: 07-nov-2010 a las 22:42
El Ayuntamiento invita a todos los ciudadanos a repensar Palma
Todo el mundo podrá aportar ideas para el nuevo plan general a través de internet en las oficinas municipales
E. Borràs | 27/10/2010
Corte abrió ayer el plazo para que los ciudadanos puedan hacer aportaciones al futuro Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de Palma. Se trata de un documento especialmente importante porque guiará el desarrollo urbanístico de la ciudad hasta el 2025, según calcula la concejala de Urbanismo, Yolanda Garví. Garví recordó ayer que lugares como la avenida Jaime III y el bosque de Bellver son fruto de planes generales anteriores. De hecho, la tramitación de un PGOU es muy compleja y se espera que se apruebe definitivamente hasta el 2015.
De momento-y esta es la principal novedad respecto de planes generales anteriores-, éste comienza con la fase de aportaciones de los ciudadanos. Desde ahora y hasta dentro de tres meses se podrán hacer llegar todo tipo de sugerencias a través de la web ImaginaPalma.com, que se puso en marcha ayer, vía correo electrónico en las oficinas municipales. Ayer también se abrió, en el edificio municipal de la avenida Gabriel Alomar, una oficina dedicada exclusivamente a recibir propuestas para el PGOU. Además, el Consistorio se reunirá con entidades y colectivos para reunir ideas, y en el pleno del lunes se acordó impulsar una comisión de los concejales de Cort que también participará en el proceso.
Los ciudadanos pueden hacer llegar sus ideas con los formularios preparados para la ocasión y comentarios en la web ImaginaPalma.com, e incluso pueden incluir fotografías y vídeos. Eso sí, sólo hay un requisito: que quien envíe la sugerencia se identifique con nombre y apellidos. Garví explicó que se puede opinar sobre cualquier cosa, incluyendo si debe haber un bulevar en la primera línea de mar, qué hacer en el Lluís Sitjar o si se necesitan más equipamientos en un barrio. Todas las aportaciones se reunirán en un solo documento que se pondrá a disposición de todos los grupos políticos y de todo aquel que lo pida. Según Garví, este documento, que debería estar terminado el mes de marzo, será la base del futuro Plan General. La segunda fase, de redacción, será entre marzo y septiembre de 2011. Después se volverá a hacer una exposición pública de dos meses y, hacia finales de 2011, se espera que se haga la aprobación inicial del avance del PGOU. Con todo, Urbanismo calcula que la aprobación definitiva será en marzo de 2015.
Playa de Palma
El plan general es el documento urbanístico de referencia y, por tanto, incluso puede implicar cambios en el Plan de Reforma Integral de la Playa de Palma, según Garví. La concejala explicó que esta zona "no es una isla" fuera de Ciudad y que, obviamente, el PGOU también le afecta. Ahora, lo ve improbable, porque Corte igualmente puede hacer alegaciones al PRI.
dBalears.cat :: L?Ajuntament convida tots els ciutadans a repensar Palma
Imagina Palma | Revisió del pla general d?ordenacio urbana
La ciudad del futuro
La revisión del Plan general de ordenación urbana que ahora iniciamos nos permitirá definir cómo será la ciudad del futuro. Empezamos un proceso en el que la participación ciudadana es fundamental para elaborar el instrumento que ha de diseñar la ciudad que queremos desde ahora hasta el 2025, el espacio donde nos gustaría vivir en el futuro. Te invitamos a imaginarla.
Abrimos el debate sobre la ciudad del futuro
■¿Debemos avanzar hacia un modelo de ciudad americana –expansivo con servicios segmentados– o hacia un modelo más mediterráneo –compacto con servicios más concentrados?
■¿Queremos una ciudad horizontal o vertical?
■¿Cómo tenemos que crear nuevos espacios en la ciudad: rehabilitando o creciendo?
■¿Qué ciudades deben ser nuestro referente?
■¿Con qué palabra te gustaría definir Palma en 2025?
Abrimos el debate sobre la ciudad del futuro | Imagina Palma