El barrio de enfrente es susceptible de una reconversión, remodelación, con realojo de sus moradores en la misma zona, en pisos mucho mejores y más modernos.
La clave es esa, que esas personas salgan mejoradas, como debe ser.
Si se les ofrece algo así sin trampa ni cartón, estarían encantadas, pues seguirían en su barrio y ganarían una vivienda más amplia, más confortable, más moderna y con mayor valor que la que ocupan hoy.
Si ese aspecto queda resuelto, que es la clave, la oposición quedaría totalmente falta de argumentos a la reconstrucción del barrio entero.
En la calle de atrás, Mauricio Legendre que tras la
OPCH quedará magníficamente frente a los jardines que se harán sobre la cubrición de las vías de ferrocarril, se podrían realojar esas familias en nuevos edificios de viviendas.
En la fachada a Castellana se podrían edificar varios edificio de lujo de oficinas, hotel y tiendas en la calle lateral, que servirían para cubrir las necesidades de comercios y restaurantes tanto al CTBA+CICCM como al propio barrio resultante de la reconversión.
Es factible y la clave es el acuerdo con los moradores del barrio.