Lo veo como una incompatibilidad estética, un anacronismo visual. Trataré de explicarme. Es mi opinión, nada más, no trato de imponerla, sólo expresarme.
En primer lugar a mi me gustan las cosas sencillas y no recargadas porque me parece un estilo más elegante.
Y en segundo lugar me gusta la coherencia de estilos y épocas, que quieres, tengo gustos más bien clásicos.
Es como poner un anuncio de Mistol de aquellos de los años 50 encima de una tienda de HP. Como que no pega ni con cola, y chirría cantidad.
Me parece un contraste muy grande entre la botella con sombrero ancho de Tío Pepe de una época ya pasada, con la tienda Apple.
Preferiría ese edificio sin la botella de fino, (¿No estaba prohibido además anunciar licores?) estéticamente me parecería mejor y de más calidad para el edificio y para toda la Plaza que no hubiera anuncio en la azotea.
Tampoco me gustaría ese edificio repleto de manzanas de Apple, debería ser algo discreto y de buen gusto.
A lo mejor lo que no pega conceptualmente es una tienda de Apple en un edificio del siglo XIX
Yo, la verdad, para ese edificio con tan emblemática ubicación... ni anuncio de Tio Pepe ni tienda Apple, una hotel discreto y bonito que es lo que siempre fue. Eso es lo que de verdad le pega.
Si no tienes un IPhone4... esa pasta que te has ahorrado.
"Un oso con que la vida/ganaba un piamontés/ la no muy bien aprendida/danza ensayaba en dos pies".
Yo siempre he opinado que la localización que apple ha escogido para su tienda de madrid es errónea. Lo hubiese visto bien en el Capitol, por ejemplo. Estoy con pepito, creo que al edificio del Hotel Paris lo que le va a sobrar es la tienda de apple, no el luminoso de Tío Pepe.
Madrid, elegida por las estrellas.
Es muy diferente el uso que se de al edificio que la publicidad que ostente en su azotea. Son cosas absolutamente distintas y sin conexión alguna entre si, a menos que la publicidad corresponda a la empresa o institución que se alberga el edificio.
Hay infinidad de edifcios que han ido cambiando de uso y pueden adaptarse perfectamente a nuevas funciones, aquí y en todo el mundo. Es un fenómeno que sirve tanto a la conservación del edificio como a su utilidad y mantenimiento, al tiempo que ejerce una función adaptada a sus tiempos, mientras se conserva el patrimonio de todos, que es el de la ciudad
Como ejemplos, los de arquitectura industrial adaptada a Museos u otros usos, antiguos Hospitales a Museos (reina Sofía) o Administraciones (Hospital de Maudes), Bancos adaptados a otras instituciones (Edificio Cariátides), antes sede del Banco Central, y hoy Instituto Cervantes, Palacios como el de Villahermosa, que primero era una vivienda suntuaria y luego se convirtió en Banco (Banca López Quesada) y ahora es el Museo Thyssen, el Propio Palacio de Cibeles, hoy Ayuntamiento, etc etc.
Otra cosa es la publicidad, que en el caso del edificio de Sol pretende ser un ejemplo especial y se le condona su desaparición por cuestiones, digamos que más bien sentimentales y de cierta tradición de verlo ahí toda nuestra vida.
Pero que lo hayamos visto muchos ahí ni lo hace mejor de lo que es, ni lo convierte en algo intocable y sacrosanto.
Para mi es mejor que no estuviera, en cambio no me importa que edificios de cierta categoría como este tengan en sus bajos una tienda de calidad, no veo porqué no, es más lo prefiero para darle más impulso comercial a la zona, al tiempo que se le restaura y devuelve su antiguo esplendor.
Antes, cuando estaba el Hotel, era una fachada bastante opaca.
Es más, que un edificio tenga otro uso es bueno ya que se aprovecha.
Los edificios son como esas caracolas que tienen dentro un cangrejito ermitaño, que de vez en cuando emigra a otra morada más amplia o desaparece porque le ha llegado su hora, pero el continente, la pequeña caracola siempre sirve de albergue a otro crustáceo.
La naturaleza es así, y con los edificios debe ocurrir lo mismo, adaptarlos, mucho antes que destruir los que vale la pena conservar.
A los nuevos usos nos acostumbraremos pronto.