El nuevo parque tendrá una gran arboleda que formará diferentes paisajes, alturas y densidades. Así, siguiendo la geometría de las naves de Matadero Madrid se desarrollarán varias hileras de plátanos, creando un paseo de acceso al recinto y estableciendo una conexión directa con el Parque Arganzuela a través de la existente platanera.
El camino principal estará marcado por hileras de melias formando una bóveda con su copa aparasolada, que reforzarán la identidad del trazado. Siguiendo las orillas del río habrá una franja verde de pradera salpicada de grupos de arces y chopos, mientras que en la parte central del parque habrá un bosque de arces que se extenderá sobre el lienzo ondulado de la topografía artificial creando una frondosa arboleda. En los puntos altos cercanos al río habrá balcones que se asomarán a las aguas y acogerán diferentes especies de árboles antes poco frecuentes pero que han demostrado su resistencia y buena aclimatación a las condiciones ambientales de Madrid, como el ginkgo biloba y el
liquidámbar.
Un paisaje de dehesa se extenderá sobre las colinas del norte del parque, configurado por una plantación abierta de encinas, alcornoques y madroños con pradera rústica entre los árboles. Y alrededor de la red de caminos secundarios, surgirán pequeñas arboledas formadas por una sola especie cada una de ellas: morera de china, árbol del amor, castaño de indias, roble turco y roble rojo.
Por último, y con el fin de reducir superficies de césped se implantarán en el parque praderas de arbustivos y de plantas tapizantes de especies rústicas y de fácil mantenimiento, que formarán grandes alfombras entre caminos, en laderas y en las áreas delimitadores.