No conocía el Edificio del Apostolado del Corazón de Jesús y San Ignacio de Loyola. Muchas gracias, Juanjo. Qué pena que haya desaparecido.
En la calle Fernando el Católico todavía quedan dos valiosos ejemplos de la estupenda arquitectura hecha con ladrillo siguiendo estilos neomedievales.
Sigue en pie el Colegio La Salle-San Rafael de 1905, con muchos puntos en común con el edificio del Apostolado. También sobrevive la antigua Funeraria Municipal, actual Centro Cultural Galileo, de 1898.
Otro estupendo edificio de ladrillo que tenía fachada a Fernando el Católico, era la Fábrica Gal. Hoy el solar está ocupado por el fallido complejo Galaxia.
La segunda mitad del XIX asistió a una resurrección en la valoración del ladrillo en toda Europa y especialmente en los paises Bajos, en Dinamarca y en Inglaterra, pero, evidentemente, no se empleó de la misma forma en todas partes.
Sin ánimo de polemizar, el desaparecido Edificio del Apostolado tiene alguna de las características propias del neomudejar.
Que está construido con ladrillo es evidente, pero lo está hecho con el característico aparejo español, esto es, a tizón. Una tipología constructiva local, unida a la etiqueta mudejar.
Por otra parte, la limpieza volumétrica y la articulación racional son también características del neomudejar (también de otros estilos, por supuesto). La característica utilización de ladrillos dibujando figuras de rombos es también habitual en el neomudéjar.
Evidentemente, el edificio también tiene características modernistas y neomedievales de ascendencia bizantina. Así, que podría decirse que es neomudéjar con influencias neobizantinas en un contexto modernista o también se podría decir que es un edificio modernista en el particular contexto de la arquitectura madrileña del ladrillo y que tiene un marcado sabor neobizantino. También se podría hablar de influencias holandesas...
Otros ejemplos de edificios a los que en numerosas ocasiones se coloca la etiqueta de neomudéjar, son la Iglesia de la Santa cruz y la Iglesia de la Milagrosa. Y sin embargo, la primera podría etiquetarse como neogótica con influencias toscanas, con su alta torre coronada por matacanes, mientras que la Iglesia de la Milagrosa, con sus dinteles a sardinel y sus decorativos rombos, tiene unas torres sumamente germánicas y su interior es inconfundiblemente neogótico. Recibiría cómodamente la etiqueta de arquitectura ecléctica.




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