Estoy totalmente de acuerdo con Ferrater.Estamos cansados de ver como cada organismo intenta mostrar su poder con algun proyecto que llame la atencion,aqui en españa es especialmente llamativo debido a las autonomias...muchas regiones con mucha pasta que intentan mostrar su poder mediante grandes obras...Es cierto que esto se viene dando durante toda la historia,y creo que siempre una persona con poder intentara demostrar que lo tiene manifestandolo a la hora de vestir,conducir y con su casa, esto nunca cambiara.Pues lo mismo sucede con la arquitectura que se viene dando,grandes proyectos para entidades publicas o privadas,que no intentan hacer ciudad sino llamar la atencion, y despues la mayor parte de edificios residenciales son simplemente copias los unos de los otros,en los que no se llega a hacer un buen urbanismo.
Se oye mucho decir que los proyectos que se construyen aqui se pueden ver en cuelquier sitio del mundo,y que no representan el lugar donde estan,esta claro que porque estemos en España no vamos a construir las cosas con ladrillo y en Portugal con azulejo...porque lo importante del edificio son los usos y tiene el mismo uso una oficina aqui que en Pekin.
Vamos que en un mundo globalizado las costumbres tienden a ser las mismas,vestimos igual vemos las mismas pelis etc...pues normal que se construya igual.
Pues se podría aplicar el cuento a si mismo. La estación Zaragoza Delicias es cosa suya al 50% y no es precisamente un edificio discreto.
Encima tiene un grave problema con la climatización, entre la ejecución que hizo el GIF y que el edificio está orientado en paralelo al viento frío del NW allí hace un frío que pela.
Ferrater explica su cambio
De los encuentros de Pamplona (Instant City, 1971) a una residencia con sala de cine, piscina cubierta y descubierta (la Casa AA, en Sant Cugat del Vallés de 2009). La vida profesional de Carlos Ferrater se resume en el volumen monográfico OAB Carlos Ferrater & Partners (así, con título en inglés y texto en castellano) publicado por la editorial Actar, con énfasis en los siete últimos años. Son tres décadas de profesión, intentos, ideas, manifiestos –así titula una selección de proyectos entre los que se encuentran el gimnasio enterrado en los pies de su hotel Juan Carlos I de Barcelona, la primera casa para su hermano fotógrafo o el Parque Tecnológico del IMPIVA- y algunos cambios.
También la vida personal queda recogida en el amplio volumen. Y es que resulta difícil desligar las dos vertientes cuando el trabajo se vive casi como un sacerdocio, cuando el cliente clave resulta ser un hermano y cuando los socios del estudio terminan por ser los hijos y el yerno. Aun así, la vida deja lugar para las sorpresas. Y la paulatina y rigurosa evolución de este arquitecto (resumida también en el volumen) termina por dibujar un retrato sorprendente.
En este último libro que recoge su obra –han ido apareciendo monográficos con periodicidad casi bienal-, Carlos Ferrater (Barcelona, 1944) explica cómo y por qué decidió convertir su estudio en “colectivo” de la mano de sus hijos, su yerno y un puñado de becarios para llamarse OAB (Office of Architecture in Barcelona) e intentar “una nueva forma de aproximarse al proyecto más rica, variada, tramada y flexible”. Así, Ferrater narra los proyectos de este lustro, y algunos anteriores, que arraigan la obra cambiante. El resultado es que la arquitectura refleja el cambio con claridad. Su explicación, “la voluntad de trabajar en diferentes escenarios, ampliando y enriqueciendo el abanico de proposiciones en la búsqueda de nuevos cauces de expresión formal” resulta menos claro. “Esta nueva aproximación ha supuesto incidir en los aspectos teóricos del proyecto y en la innovación e investigación de nuevas tecnologías, sin olvidar el respeto por el lugar, la raíz social del trabajo del arquitecto y la razón constructiva en lo oculto de la proposición y el desarrollo proyectual”, dice por ejemplo.
Con todo, la evolución de Ferrater sorprende. El cambio, cumplidos sesenta años, llama la atención. ¿Sigue siendo él? ¿Por qué lo hace? La respuesta está en la primera línea de esta reseña y podría ser un clásico de la evolución burguesa: no se trata sólo de trasladarse de las barricadas al club de polo con el mismo peinado e idéntica emoción. Lo que sorprende es que un miesiano militante como él (es decir, alguien que acepta ser un epígono tras la estela de un elegante purista) pueda cambiar de maestro al borde de su (supuesta) jubilación. El resultado de ese riesgo es siempre un nuevo arquitecto. Y el nuevo proyectista acepta más tonos, rompe los prismas puros, admite otras preocupanciones y busca nuevas veleidades. Así, el nuevo libro de Ferrater resulta ser el retrato de un estudio familiar pero plural, más suelto y, aparentemente, con menos miedos. Más libre a la hora de proyectar. Aunque, tal vez, -insisto porque es notable- menos libre a la hora de elegir un discurso igualmente suelto, claro y descriptivo.
Rodeado de sus familiares arquitectos y de becarios “de instituciones o universidades que realizan prácticas durante uno o dos años”, Ferrater ha aceptado la posibilidad de ser otro. Desde obras como la sede del grupo empresarial Azahar o el Paseo Marítimo de Benidorm, el arquitecto es capaz de mirar a Eero Saarinen y a Morandi y disfrutarlos sin temor a que le gusten demasiado. Sabe que puede acudir a otros genios sin cuestionar la maestría de Mies. Al borde de los 67 años, Ferrater reconoce las ventajasde abrir la puerta. Es un logro. Se necesita una vida para llegar hasta ahí.
http://blogs.elpais.com/del-tirador-...su-cambio.html
v | a | l | e | n | c | i | a
He visto hoy en "la 2" este programa:
Archivos Tema - Se acabo la fiesta
09 dic 2011
"Se acabo la fiesta" es un documental que reflexiona entorno a la arquitectura realizada en los ultimos 20 años en España. Entrevistamos a Felix de Azua, Sir Richard Rogers, Blanca Lleo, Emilio Tuñon, y Luis Mansilla, asi como los directores de la Revista El Croquis y el periodista Llazer
http://www.rtve.es/alacarta/videos/a...iesta/1269406/
Yo soy yo y mi circunstancia
http://zoosdelmundo.mforos.com/