Actualmente el elemento arquitectónico más reseñable y que más caracteriza a la calle es la iglesia mudéjar de la Magdalena, que da nombre a todo el barrio, también conocido por el Gallo; cerca de la confluencia con el Coso.
A parte de la iglesia de la Magdelena no se conservan muchos otros restos del pasado puesto que la calle ha sido muy remodelada durante el siglo XX, con el motivo de hacerla más ancha y además hay que contar con el gran impacto de la apertura de San Vicente de Paúl a mitad de siglo que supuso romper toda la malla viaria tradicional en aquel sector del casco viejo, con lo que las nuevas construcciones que pretendieron racionalizar e higienizar en general no aportaron demasiado desde el punto de vista arquitectónico en esta calle.

Vista general de la calle.
Uno de los mayores atentados urbanísticos de todo el siglo XX se produjo al final de aquella calle, justo donde muere en el coso, allí se levantaba la sede de la universidad de Zaragoza, en un edificio señorial en el que destacaba su bonita capilla y su fachada. A finales de los años 60 el edificio fue injustamente derribado para vergüenza de la ciudad, quedándose la universidad huérfana de su edificio histórico.

Fachada de la antigua universidad con la iglesia de La Magdalena al fondo.
Afortunadamente todavía nos queda el edificio Paraninfo fruto de la creatividad de Ricardo Magdalena, como lugar representativo de la vieja institución zaragozana.