Cataratas del Iguazú
Las Cataratas del Iguazú, espectacular punto de confluencia de los rios Iguazú y Paraná, en la frontera entre Brasil y Argentina está considerada como una de las maravillas del mundo.
Este espectáculo de la naturaleza se originó hace unos 200.000 años. Una falla geológica producida en el cauce el río Paraná hizo que la desembocadura del río Iguazú se convirtiera en una abrupta cascada de 80 metros de altura. Desde aquel punto, donde se originaron las Cataratas, hasta donde hoy en día se encuentra la Garganta del Diablo existen 23 kilómetros de distancia, debido al retroceso lento erosivo, pero continuo en la posición de las Cataratas.
Esta gran cascada original, se ha convertido en dos grandes arcos sinuosos de 2.700 metros de extensión, siendo el salto más imponente del conjunto, la Garganta del Diablo, de casi 85 metros de altura, este es el salto más apreciado por los visitantes. Dependiendo del volumen de agua del río se pueden admirar entre 160 y 260 saltos, que en términos medios serían unos 1.500 metros cúbicos de agua por segundo. Los grandes saltos son 19, tres de ellos en el sector brasileño (Floriano, Deodoro y Benjamin Costatan), mientras los demás se encuentran en el sector argentino.
La violencia de la caída produce una niebla permanente, en la cual los rayos solares conforman múltiples arco iris de insuperable belleza.