Os presento las fotos de una excursión reciente que realicé al Hayedo de Montejo, situado en la Sierra del Rincón, en la punta Nordeste de Madrid. Es un sitio de sobra conocido por muchos madrileños, pero ya que mucha gente de fuera consulta este hilo para inspirarse de cara a una visita a Madrid, he decidido colgar las fotos para animar a visitar este precioso lugar.
Una vez llego a Montejo de la Sierra lo primero que necesito es recoger el pase para el Hayedo que reservé por Internet 3 meses antes. El Hayedo sólo es accesible mediante visita guiada. El pase es muy solicitado, sobre todo en Otoño y Primavera.
Ya tengo mi pase en el bolsillo. Como la visita es a las 15:30, y son sólo las 13:00, aprovecho para sacar unas fotos del pueblo de Montejo de la Sierra, en cuyo término municipal se encuentra el Hayedo.
Montejo de la Sierra es el pueblo más grande de todos los que forman parte de la Reserva de la Biosfera de la Sierra del Rincón.En total, sumando todos los pueblos de la zona, no se superan los 755 habitantes.
En cualquier esquina que cruzamos asoma la naturaleza, invitándonos a compartir el día con ella.
No me lo pienso más y me dirijo a mi destino. EL Hayedo se encuentra encajonado en un profundo valle a 8 km de Montejo de la Sierra. En otras condiciones el camino desde Montejo se podría hacer a pie. Pero tengo la visita guiada en unas 2 horas y no me quiero arriesgar a perdermela.
Tampoco importa, la carretera atraviesa un frondoso robledal cuyas hojas brillan como una llamarada. El espectáculo merece una parada.
Tras atravesar ese bonito robledal coronamos el Puerto del Cardoso. Nos adentramos en el Valle del Alto Jarama.
En esta foto vemos como la ladera en umbría tiene más vegetación que las zonas en solana. Esto nos va dando una pista de lo que veremos más adelante.
¡Ya he llegado al Hayedo! Como son todavía las 14, tengo tiempo para recorrerme la zona de alrededor antes de la visita guiada. Algunos os preguntaréis por qué sólo se puede visitar el Hayedo con un guía y en grupos de no más de 25 personas.
Un pequeño paseo por los aledaños nos da la respuesta. Por mucho que queramos, hay gente que no guarda unas mínimas normas de respeto a la naturaleza. Imaginaos el impacto de 6 millones de madrileños haciendo lo que quieran en un ecosistema tan frágil como el Hayedo.
En el siguiente post veremos lo que se ve desde fuera del Hayedo
No quiero farolas de Siza en el centro de Madrid
Decido subir a la ladera opuesta al Hayedo. Quiero conseguir buenas vistas.
A la izquierda Pinos Silvestres, a la derecha Robles y Hayas. En la ribera del río crece algún abedul despistado.
Durante el Otoño los árboles van cambiando de color a diferente ritmo. El resultado es un espectáculo precioso.
Este inmenso roble me saluda en mi breve paseo por la montaña. El roble no llega a perder del todo la hoja, y es ahora cuando se muestra en su mayor explendor.
Y desde la ladera opuesta obtengo unas mágnificas vistas del Hayedo. En este lado del valle, únicamente hay roble rebollo, ya que está orientado al sur. Mientras que en la ladera opuesta la orientación norte propicia la conservación del haya. Mientras que el Haya abunda en la Cordillera Cantábrica y Pirineos, es casi un milagro encontrarla en zonas más meridionales. En España destacan los hayedos relictos de Montejo (Madrid), Tejera Negra (Guadalajara) . La Pedrosa (Segovia) y Puertos del Beceite (Tarragona). Sin embargo los ejemplares del Hayedo de Montejo son los más antiguos, algunos de ellos superando los 500 años.
Durante muchos siglos las hayas de Montejo han convivido con usos tradicionales del bosque, como el carboneo, la caza, o la ganadería. Esta armonía entre hombre y naturaleza ha supuesto un gran ejemplo de desarrollo sostenible,permitiendo la conservación de este auténtico tesoro de la naturaleza. Este hecho ha valido para que la UNESCO reconociera en 2005 a toda la comarca de la Sierra del Rincón como Reserva de la Biosfera.
Para ilustrar mis palabras con hechos, vemos como mi presencia ha importunado a esta pácifica vaca, por lo que doy por finalizada mi paseo por la ladera sur y decido regresar al valle.
Ya de vuelta al río me recreo observando la limpieza y claridad de las aguas del Jarama. ¡Ojala se mantuvieran asi de limpias en todo su curso!
En la orilla crecen alamos, abedules, majuelos.Dotándo de un inconfundible color amarillo a la ribera del Jarama durante el Otoño. Pero no tengo mucho más tiempo para pasear, son las 15:20 y en 10 minutos comienza la visita guiada al Hayedo. ¿Queréis entrar conmigo?
No quiero farolas de Siza en el centro de Madrid
Ya dentro, aparecen las primeras hayas. El haya es un árbol cuya carácteristica más llamativa es la forma en que las ramas crecen de forma toralmente horizontal. De este modo va creando capas a modo de parasoles que apenas dejan pasar la luz. El haya es un árbol que crece únicamente en condiciones de baja insolación y de alta humedad.
En este caso vemos como este haya ha crecido a la sombra de un gigantesco roble.
La falta de sol propicia la aparición de musgo y liquen en el tronco de los árboles.
El musgo no distingue entre árboles vivos y muertos, él sólo quiere humedad y sombrita. Aquí vemos como se abraza a este viejo tronco, vistiéndole con unos mullidos pantalones de felpa verde.
Los largos brazos de las hayas parecen querer beber del agua del Jarama.
Mientras fuera del valle el sol es cegador, debajo del parasol de hojas apenas entra una brizna de luz.
Y claro, en estas condiciones las setas están encantadas, y aprovechan cualquier hueco para crecer.
A medida que vamos penetrando en el bosque el espesor crece. No me gustaría perderme aquí de noche, pues la vegetación es cada vez más frondosa. Siempre al lado del haya, su inseparable amigo, el Señor Roble.
Seguro que por la noche estos árboles hablan, susurran, y mueven sus brazos mientras algunos se rascan sus barbas de liquen. Aunque yo soy demasiado miedoso como para quedarme a comprobarlo.
Este haya del centro de la foto crece a partir de una roca. La roca le proporciona humedad extra, y ella responde creciendo majestuosa y llena de color.
Ladera arriba más hayas parecen guiñarme los ojos e invitarme a descubrir sus secretos. Pero los visitantes no podemos salir de la senda. Un pequeño descuido puede hacer que pise una pequeña planta de 5 años. Y si impedimos el regenerado natural del bosque, sólo será cuestión de tiempo que éste desaparezca.
Una pequeña mirada al cielo y una sorpresa. Entre hayas y robles crece el popular acebo de navidad.El acebo es una planta cuyas hojas, frutos y raíces son venenosas para el hombre. Esas pequeñas bolas rojas sólo se dan en los acebos hembra, mientra que los machos no tienen bolitas. ¡Al contrario que los humanos!
Aquí parece que vemos un haya que se dirige saludando a un grupo de compañeras. Yo creo que quiere enseñarles su nuevo abrigo de musgo y liquen.
El nombre ciéntifico del haya es "Fagus sylvatica", Fagus hace referencia a comer, y sylvatica a bosque. Los antiguos romanos obsrvaron como las hayas se "comían" literalmente el bosque al no dejar pasar la luz.
Efectivamente, debajo de ellas sólo hay hojas, que crean una confortable alfombra vegetal. Son casi las 4 de la tarde, pero las fotos sólo salen con flash, porque la luz es muy escasa.
Este haya se ha quedado ya casi desnudita del todo. En pocos días,en cuanto caigan las primeras nieves, estrenará un nuevo traje blanco.
Pero algunas de las hayas de la ribera del río, todavía se resisten a quitarse sus mejores galas.
Se va acabando la visita, mientras aprovecho para despedirme de mis amiguitas, observo como también hay sitio para el futuro. Un retoño de haya, protegida para que no se la coma el ganado.
Es hora de irse a casa, pero todavía quedaba una última sorpresa en el camino.
Última edición por estevez1979 fecha: 06-nov-2010 a las 18:55
No quiero farolas de Siza en el centro de Madrid
Ya de regreso a casa me detengo en una dehesa en el alto del Cardoso.Como podéis ver, el sol todavía ilumina de lo lindo, nada que ver con lo sombrío y misterioso del hayedo.
A mi espalda, robles y pinos reciben de lleno la luz del sol y ocupan ordenadamente su sitio. Los robles, más alejados de las cumbres para poder acumular el agua que baja por la ladera, y los pinos, más resistentes, dominan el valle desde lo alto, como si fuera una gran visera verde.
El paisaje muta del misterio y oscuridad del hayedo a tonos y vistas más melancólicas.
Pero el día también se va acabando fuera del bosque. Esta vaquita vuelve a su establo a dormir calentita y protegida. Al fondo, el Valle del Lozoya nos muestra su fulgor, iluminado por una preciosa puesta de sol.
Y nos volvemos a casita, atravesando de nuevo el robledal de la ida.
¿Cuándo volvemos?
No quiero farolas de Siza en el centro de Madrid
muchas Gracias estevez, una pasada¡¡ Una pena lo del guía como comentas pero es lo que hay...
Qué precioso... yo me quiero ir a vivir ahíiiiiiiiiii.
Precioso. Maravilloso. No sólo el sitio -donde se puede contemplar uno de los mejores "otoños" de España- sino también las fotos y la explicación.
REP, claro que sí.![]()
Que hilo mas bueno!!
Rep!!
Precioso reportaje. REP para ti. ¡Muchas gracias por compartirlo!![]()
El que resiste gana