El Capricho (Madrid)
Posiblemente lo conozcáis, pero se trata de uno de los sitios más bellos a la vez que infravalorados de Madrid. Situado en la Alameda de Osuna (distrito de Barajas, al norte de Madrid) se sitúa una villa suburbana de los duques de Osuna.
El Capricho nace a finales del siglo XVIII, tras la compra de una finca de tan sólo 14 hectáreas en 1783 cerca del castillo de Barajas, castillo en el que fue preso el Tercer Duque de Osuna y Virrey de Nápoles, Pedro Téllez Girón a principios del siglo XVII.
Para ello la duquesa de Osuna contrata a los mejores jardineros franceses en exclusividad, con un contrato que les prohibía trabajar para cualquier otra casa por muy elevada que fuera la oferta. Y es que la duquesa quería tener la mejor villa de España, en directa confrontación con la Casa Real (Aranjuez) y la Casa de Alba (palacio de Liria). Una vez que el jardinero había terminado su trabajo, era escoltado hasta la frontera francesa y tenía prohibido volver a entrar. Estos eran Jean Baptiste Mulot (jardinero que había trabajado en Versalles) y Pedro Provost.
Se trata de dos jardines en uno. El principal, en línea con el palacio, es un jardín de corte clásico, con sus parterres y fuentes. El jardín bajo (que no se puede visitar) también es clásico, mientras el resto de la finca es claramente paisajista.
Elementos:
Parterre de los Duelistas:
Dos altas columnas son rematadas cada una por la cabeza de un duelista. Se encuentran a la distancia reglamentaria de 40 pasos, a punto de darse la vuelta y disparar para decidir el duelo.
Plaza de los Emperadores:
Gran plaza semicircular. En uno de los lados se encuentra la exedra, con una escalinata custodiada por esfinges que da acceso a unas columnas que albergaban el busto de Doña Josefa Pimentel, duquesa de Osuna. En el resto de la plaza se disponen bustos de emperadores romanos.
Palacio:
El palacio fue de las primeras construcciones, y es un bello edificio neoclásico. Una doble escalera da acceso a la columnata de acceso. De lo que queda, son destacables los tondos en relieve con escenas de la vida de Apolo. En el interior aparte del rico mobiliario que tendría, había muchos cuadros de Goya encargados expresamente para este palacio. Desgraciadamente en el interior no queda nada, ni siquiera paredes porque se derribaron cuando hubo un proyecto de convertir el palacio en hotel... En frente está la fuente de las ranas.
Laberinto:
En el jardín bajo (parte que no se puede visitar) hay algunos elementos como fuentes, parterres, invernaderos, la gruta... pero lo más destacado es el laberinto de laurel. No recuerdo exactamente cuántos metros era el recorrido, pero muchos... teniendo en cuenta que aciertes con el camino a la primera! El laberinto se destruyó porque justo aquí hizo un aterrizaje de emergencia un avión creo que en los 60, pero se conservaban los planos y se rehizo.
El abejero:
Entre los muchos caprichos del jardín, se encuentra el abejero. Otro edificio neoclásico decorado en su interior por pinturas (por dentro tampoco se puede visitar), desde el que los duques podían tomar la merienda mientras veían a las abejas trabajar a través de paneles de cristal.
El templo de Baco:
Es un tholos (templo semicircular, aunque realmente es ovulado) clásico, con columnas estriadas y en el centro la figura de Baco, aunque originariamente era de Venus (una Venus del escultor Juan de Adán que desapareció).
La columna de Saturno:
Símbolo del paso inexorable del tiempo, sobre la columna está la figura de Saturno (Cronos) devorando a sus hijos....
Búnker:
Durante la Guerra Civil el Capricho fue base de operaciones del general Miaja, y a 15 metros bajo tierra hay un bunker que atraviesa todo el parque. No os pongo fotografía porque sería una puerta metálica simplemente...
Casa del Artillero:
Casa construida con la intención de que fuera ruinosa, se trata de un elemento más del jardín paisajista.
Fortín:
Aquí se llevaban a cabo los juegos para mayores (juegos con pistolas y granadas de poca potencia, un poco bestias). El fortín, con forma abaluartada y que se encuentra rodeado de agua, en su momento tenía una pasarela, varios cañones de adorno (que se usaban a veces a modo de bienvenida cuando venía un invitado importante como Fernando VII) y dos maniquíes de soldado.
El Embarcadero chinesco:
Embarcadero de cañas en donde se guardaban las falúas que usaban los duques y sus invitados para navegar por la ría artificial de la finca. Por dentro tiene una pintura de trampantojo, muy teatral que simula un paisaje. Al lado del embarcadero se encuentra un puente de hierro (dicen que el primer puente de hierro de España), y hay una isla en el laguito de la que cae una cascada y en la que se encuentra el monumento al Tercer Duque de Osuna (el que murió en el castillo de Barajas).
La Ermita:
Pequeña construcción en la que realmente vivía un ermitaño, al que se daba alimento y cobijo a cambio de que no se cortase ni el pelo ni las uñas (vamos, que el ermitaño era una atracción más para los sorprendidos visitantes). Por dentro y por fuera la pintura simula grietas para dar aspecto de antigüedad, y trampantojos de elementos arquitectónicos.
Casino de Baile:
Al final de la ría se encuentra el casino de baile, edificio hexagonal en el que se reunían a bailar los invitados. Abriendo las ventanas uno se sentía en pleno contacto de la naturaleza, disfrutando de los más cómodos placeres.
Casa de la Vieja:
Edificio que simula una vivienda rústica. En el pequeño huerto se plantan diferentes hortalizas dependiendo de la época del año, y todo el interior se encuentra completamente pintado con trampantojos: están pintados los muebles, estanterías, los chorizos y pimientos en la cocina, y en la planta de arriba estaban los maniquíes de un matrimonio de viejos (al que los duques cambiaban de ropa dependiendo de la estación).
El Capricho está abierto sólo sábados y domingos, de 10 de la mañana a 20 de la tarde de abril a septiembre y de 10 a 18 de octubre a marzo. La entrada es gratis y no se pueden llevar perros. No se puede entrar en ninguno de los edificios. Es una lástima que sea sólo una sombra de lo que debió ser en su día porque muchas cosas se han perdido, y aún así es el mejor ejemplo de jardín paisajista de España, y en una cronología muy temprana (la duquesa estaba a la última).
El Capricho desde el aire, es la zona boscosa de abajo. Lo que se ve arriba al otro lado de la carretera es el parque Juan Carlos I
Detalle ampliado en el que se ve perfectamente el palacio en el extremo de la derecha, el laberinto abajo y la plaza de los Emperadores a la izquierda
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