Situada en la Sierra de Gata al Norte de la província de Cáceres, lindando con la de Salamanca, se encuentra la comarca de Las Hurdes. No voy a hablar aquí de la historia y la geografía porque se puede encontrar en la Wikipedia si buscamos por 'Las Hurdes'.
El viaje desde Madrid es de unas cuatro horas a una media de 100 kilómetros/hora. El camino es sencillo ya que se hace por autopista hasta Plasencia. Una vez en Plasencia, deberemos tomar una serie de comarcales hasta llegar a Pinofranqueado (o "el Pino", para los oriundos),
capital de Las Hurdes. En Pinofranqueado situamos mi amigo y yo nuestro campamento base -concretamente en un hostal- para movernos desde ahí por las distintas alquerías y pueblos de la zona.
En estas fechas, en Las Hurdes hace calor, mucho calor, así que para el viaje por los pueblos de la zona, lo mejor es ir provisto de agua y crema solar. Preguntádselo a mi brazo derecho, que es el que iba en la ventanilla, fuertemente enrojecido tras el viaje. Es que soy blanco de piel.
Pero no te olvides tampoco del bañador y de la toalla, ya que en casi el 100% de los pueblos -por muy pequeños que sean- hay una zona de baño en una piscina natural de frías aguas.
Y sin más dilación comienzo con las fotos.
En la foto superior, puedes ver la típica alquería o pueblo hurdano, construído en plena loma de la montaña -recordamos que Las Hurdes está en plena Sierra de Gata- con sus casas casi apiñadas unas encima de otras. Las callejuelas son muy estrechas y se bifurcan casi constantemente hacia arriba y hacia abajo, creando una sensación laberíntica muy entretenida, la cual se puede ver en las dos fotos inferiores.
Con esta segunda participé en el concurso fotográfico de Urbanity, quedando en segunda posición:
Ambas imágenes fueron tomadas en un pueblo llamado El Gasco.
Como curiosidad, la gente ha ido abandonando las viejas casas de reducidas dimensiones y techos de pizarra para sustituirlas por modernas construcciones de ladrillo y cemento. Pero en vez de derribar lo viejo, en muchas ocasiones han aprovechado esas viejas casas para convertirlas en corrales para los animales. Y he aquí una simpática prueba de ello:
Y he aquí una fotografía en color de El Gasco, así podrás hacerte una buena idea de cómo es el paisaje:
Siguiendo por las distintas carreteras que unen todos los pueblos a la comarcal EX-204, puedes encontrarte con vistas como esta, tomando a lo lejos el pueblo de nombre Cabezo:
Siguiendo por esa misma carretera, podrás llegar hasta Riomalo de Arriba, donde nace un afluente del Alagón conocido como Río Malo. El único bar es una fuente con agua presuntamente no potable -aunque yo bebí y estaba fresquita y no me pasó nada-, así que hazme caso con lo de llevar tu propia botella de agua fresca, ya que en algunas alquerías no hay establecimientos que sirvan bebidas.
Dejando atrás Riomalo de Arriba, deshacemos el camino andado para bajar hasta el propio Río Alagón -no confundir con el preboste de
LaSexta- y ver los preciosos meandros que forma antes de llegar al Embalse de Gabriel y Galán. Aunque tienes que subir durante unos 15 minutos por una pista forestal bastante cuidada para ver estos meandros en su máximo esplendor, has de tener precaución con el coche, ya que hay algunos baches y piedras a tener en consideración. No obstante, la vista es espectacular y merece la pena:
Como se nos echa encima la tarde, vamos a comer y para eso lo mejor es ir a Las Mestas, zamparse un cabrito con patatas en el chiringuito 'La Olla' -nada que ver con los chiringuitos de costa, aviso, pues esto es como un restaurante al aire libre- y por último, darse un bañito en la piscina natural que queda a los pies del chiringuito.
Aquí el cabrito con patatas:
Aquí lo bien que se estaba bajo la sombrita de los árboles, en el chiringuito:
Y aquí, la piscina natural, de aguas limpias y frías... qué gustazo, en serio:
Con las pilas cargadas y fresquitos tras el baño, volvemos a Pinofranqueado para la noche del sábado. Pero antes me gustaría contarte que a pesar de la cantidad de vegetación que puedes ver en las fotografías, hace dos años hubo una serie de incendios que redujeron muchísimo la superficie arbolada de la zona. Una gran pérdida, porque no puedes ni imaginarte la frondosidad de las zonas no afectadas por el incendio en comparación con las que sí se vieron afectadas. Para muestra, un botón. Observa la diferencia en la espesura del arbolado:
Es una pena ver cómo ejemplares de 40 o 50 metros de altura desaparecieron sin dejar apenas rastro. Quizás nuestros nietos puedan volver a ver Las Hurdes en todo su esplendor forestal. Por suerte, nuevos brotes de pinos han surgido por doquier -pese a no ser autóctonos de la zona- y alcanzarán el tamaño de sus padres:
De vuelta ya en Pinofranqueado, un bañito en su piscina natural -muy grande, por cierto- y a prepararse para la juerga del sábado por la noche. Es muy corriente que haya romerías y similares en los pueblos y alquerías de la zona, pero si vas y no hay nada de eso, siempre puedes tomarte unas cervecitas a un euro el tercio. Sí, has leído bien, un euro el tercio.
Un par de fotillos de la piscina natural de Pinofranqueado:
Bueno, y eso es todo. Aquí se despide el menda lerenda:
Este post se lo dedico a Carlos, amigo y compañero de viaje que puso el coche y un CD de música disco con 98 canciones en mp3, las cuales aborreceré con toda mi alma por el resto de mis días.
También se lo dedico a Sonia, simpatiquísima y guapísima hurdana que nos aconsejó las mejores rutas y vistas de la zona, cuya compañía fue casi lo mejor del viaje.
Y por último, un saludo para todos los hurdanos y hurdanas -gente amable donde la haya- que viven en una comarca privilegiada por su gran belleza natural.
P.D.: Todas las fotos son mías y que se le pudra el riñón a quien las use sin mi permiso.